No, no se trata de la mítica película de Tom Hanks y Meg Ryan titulada Tienes un email

 

Joseph Dobbie es un treinteañero que conoció a una mujer en una fiesta. Le gustó y decidió escribirle invitándola a tomar un café. Tras burlas varias, el texto dio la vuelta al mundo y ahora recibe propuestas amorosas de EEUU, Australia y Sudáfrica.

Parecía una historia de todos los días, típica de los tiempos modernos: Joseph conoció a Kate y la invitó a tomar un café en el Tate Modern. La invitación la hizo por e-mail, en una misiva de 500 palabras en tono casi shakesperiano . Quién sabe si Kate le gustó o qué, pero sí es seguro –las versiones oficiales del inicio de esta cadena así lo explican- que lo reenvió a su hermana. La hermana hizo lo mismo con sus amigos, éstos con otros y así, de manera rápida y viral, la cadena se expandió. Hasta explotar.

Y hasta dejar en ridículo al pobre Joseph (rebautizado como Romeo). Incluso, el hecho se convirtió en tema de discusión en varios sitios y blogs ingleses. ¿Había que sentir vergüenza, o tal vez pena por él? Se debía, en cambio, alertar a otros para que no les pasara lo mismo?

“Tenía una oportunidad con Kate antes que el email diera la vuelta al mundo. Ahora es casi imposible que me diga que sí”, dice Dobbie, quien se confiesa romántico, filósofo y poeta . Pero el e-mail quizá le traiga más de un consuelo. De hecho, recibió cientos de respuestas, de EEUU, Australia y Sudáfrica, y “algunas son propuestas amorosas”, dice.

La historia de Dobbie no es la primera que sorprende a los ingleses y los pone a comentar la cuestión en sus blogs. El año pasado, Richard Phillips, un abogado de 36 años, renunció a su trabajo cuando se difundieron los e-mails que mandaba a su secretaria Jenny Amner. Y hace seis años, Claire Swire describió un encuentro amoroso, con sexo oral incluido, en un mensaje, también dio la vuelta al mundo.

Vía Clarin.

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