La palabra que me viene a la cabeza cuando he acabado de leer este artículo, ha sido terror. Un escalofrío recorría mi cuerpo y se estremecía mientras leía las palabras de Fernado Quiroz.

De la misma forma que ningún partido político es bueno, es el mejor, tampoco lo es una única idea religiosa. Todos los extremos, son malos.

El relato de Fernando y de sus experiencias con el Opus Dei dan que pensar y mucho.

Lo increíble del caso, es que pareces estar leyendo un párrafo cualquiera de El Código Da Vinci. Será por el cilicio?

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