Después del éxito de las visitas de “In Fraganti: Pillados por sorpresa”, publico la segunda parte.

No se ve tan bien como la anterior, puesto que es noche cerrada en un garaje abierto, pero se entiende, vamos si se entiende….

ACTUALIZADO

Gracias a Cautivador por su explicación de los acontecimientos ocurridos en la fotografía.

“Se entiende que el tío estaba apunto de coger su coche para irse a su casa, pero nada más arrancar se ha dado cuenta de que le duele el apéndice, y que es muy probable que esté sufriendo un acceso apendicitis fulminante, enfermedad rara e improbable pero no imposible, sobre todo cuando estás un aparcamiento de mala muerte. Asustado, el individuo baja la ventanilla y grita pidiendo socorro. A la llamada acude una bondadosa viandante que resulta ser cirujana especialista en extirpar apéndices. Ante la gravedad de la situación, y antes de que la cosa vaya a mayores y se convierta en una peritonitis fulminante, la doctora decide tirar de manual del cirujano viandante (al más puro estilo Mac Giver) y actúa. Sí, actúa, vaya que si actúa. Le dice al paciente que deje las luces del coche encendidas y que salga del coche y se coloque de pie frente a las luces. La doctora sabe que sin un quirofano en condiciones el paciente debe permanecer de pie si no quiere desangrarse. Lo demás parece difícil pero en realidad es fácil: extirpar el apéndice con la boca, a mordiscos.”

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