Sí, lo reconozco, aquí y abiertamente: La noche pasada me fui a la cama con una persona que no es mi marido.

Él no se hubiera enterado si no se lo llego a decir. Se lo tomó bien.

Para mi fue una experiencia única. Sus manos acariciaban mi pelo, mi cuello, me tocaba la cara, sus pies buscaban mis piernas…

Fue tan dulce todo, que me fue imposible pegar ojo en toda la noche y eso que me moría del sueño, pero podía más la sensación agradable que Morfeo…

No os equivoqueis, anteanoche, me acosté con mi hija. A eso de las 02.00 de la madrugada, sus dientes rabiaban tanto que no podía conciliar el sueño. Un sorbito de Dalsi y le dije: Te quieres venir a acostarte con mami en la cama grande? No contestó, pero movió sus manitas como diciendo, cógeme mami!!!

Así que ya nos veis, entrando en su cuarto de juguetes en la que tenemos un sofá-cama grande, puse los cojines de Mickey, Minnie y los de las bailarinas en la pared(para que no se girara y se diera un cosco), coloqué mi almohada en la parte alta de la cama también tocando la pared y una de pequeñita blandita un poco más abajo para Nenix.

La acurruque contra mí, nos tapamos con una manta mullidita y cerré la luz.

Se quedó frita en segundos y sus pequeñas manitas cuando se medio despertaba, se enredaban en mi pelo ó me tocaba la cara ó con sus piececitos acariciaba mis piernas…

No dormí primero y fundamental, porqué fue la primera vez que me acostaba con mi hija y tenía un miedo atroz de dormirme y aplastarla con mi cuerpo ó dormirme y olvidar que estaba a mi lado y que mi almohada la ahogara…

Tenía mucho, mucho sueño, pero al estar abrazadita a ella, darle calor, tranquilidad, me hacía olvidar ese sueño tan profundo.

Cuando el despertador de cavalleto sonó y se disponía a vestirse, le susurré: Cariño, ven estamos aquí las dos mujeres de tú vida.

Con la ténue luz del móvil, caminó hacia nosotras y una sonrisa salió como si nada de su cara.

Merece la pena una noche de insomnio, la recompensa és muy grande.

MiniMistica

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